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Domingo, 25 de diciembre de 2005

DON LUIS OLMOS

Entrevista de semblanza con don Luis olmos.
Sobreviviente de la guerra cristera. Historia de su vida.
Don Luis Olmos.
Por Didier Lara

A lo lejos se escuchaban los gallos; se oía el ladrar de los perros y la ronca y empolvada tos de un viejo hombre, que se quedaba inmóvil, como un fantasma o como un muerto, es Don Luis Olmos. Entre dos grandes olivos se miraba su pequeña y delgada figura, ?u oculta cabeza sostenía un viejo y sucio sombrero blanco; de su cuello pendía una cadena dorada con el dije de un crucifijo; sus hombros se escondían en una gastada chaqueta café y sus pantalones llevaban el logo de un equipo de basketball.
Sus manos, cubiertas por una piel, que se ha doblado tantas veces en incontables arrugas, y sus uñas amarillas, que han crecido y engrosado sorprendente y grotescamente con el inexorable paso del tiempo, rodeaban la agarradera de una taza blanca, que a menudo llevaba a su boca para dar pequeños sorbos de café. A su alrededor parecía correr la soledad, como si durmiera con el, como si lo vigilara; también parecía, siempre estar presente un escandaloso y desesperante sigilo, confusas visiones terroríficas causadas por la demencia senil y un extraño olor a cloro viejo o a vinagre casero, que penetraba y destruía cualquier intento de aromatizar agradablemente ese lugar.
La silla que lo sostenía amenazaba agresivamente con derrumbarse y el suelo, de concreto duro, parecía estar dispuesto a recibir su caída. El viejecillo parecía no advertir nada de esto, parecía estar ciego, o sordo o inconsciente, y lejos de preocuparse seguía bebiendo de su café negro y vigilando cuidadosamente el patio de su casa. Su mirada era intrigante, inquebrable, tenia de esas extrañas miradas que parecen serenas, pero a la vez se muestran inquietas e interrogantes. Su mirada encerraba la mística de la ambigua línea entre la verdad y la mentira. Y su voz se oía vieja, cansada, se escuchaba en su hablar cosas que no decía, se escuchaba una tristeza de la que jamás hablaría, se escuchaba el dolor y la nostalgia de recordar el pasado y esas horas imborrables, que bien sabia, jamás volverán.
Infancia y Guerra.
Don Luis desde muy pequeño se vio involucrado con las armas y su niñez acabo muy pronta, entre pistolas, venganza, muerte y guerra creció con una cultura de violencia y bravura, fue un niño que no tubo tiempo de jugar. Jamás lo tocaron las balas, pero el supo acomoda varias de ellas en los cuerpos de sus oponentes. Se unió al ejército, donde peleo contra tos cristeros, sin saber las razones de la guerra y sin cuestionarlas. Equivocadamente pensaba que estos querían destruir la iglesia católica y que el gobierno la defendía, pues esta fue la versión que se manejo entre los soldados. Muy pronto destaco y se convirtió en cabo. finalmente termino en la escolta del clero, pagada por el gobierno federal.
Sin recordar la fecha de su nacimiento y sin llevar una cuenta de sus años de vida, Don Luis recordaba que nació en un pueblito de Jalisco, que se llama Degollado, donde fue a la escuela: "nomás fui pa' aprender a leer y llegue creo que a tercero. Si hijole, por que a los que no saben leer los hacen tarugos luego luego". Fue necesario dejar la escuela para tomar el camino de la calle y las armas, que finalmente lo llevo al ejercito federal. Lo dice con mucho orgullo: "pos a mi me gustaba mucho todo eso de las balaceras y así anduve vagando hasta que me metí de soldado". Nostálgicamente, Don Luis recreaba con sus ojos y sus manos, en el aire, aquellas viejas armas que tubo y que nunca olvido: "yo desde antes de ser soldado ya tenía pistolas, estaba bien chavalillo cuando tuve mi primer arma, era 32,
una escuadra calibre 32 ya luego la cambie por una 38. Y cuando me fui de soldado me
dieron un 7 milímetros, un rifle largo de 7 milímetros, con ese de un solo balazo tiene hasta el mas cabrón, como chingaos que no. " Después de vagar un tiempo en la calle ingreso al
ejercito federal a los 12 años de edad, siendo todavía un niño, pero un niño feroz, decidido
y diestro en el manejo de las armas de fuego, una combinación peligrosa, que estuvo
presente el resto de su vida.
En el ejercito recibió un caballo, un rifle, un poco de comida diaria e infinidad de
ordenes que se tenían que cumplir sin vacilar: "...ya era cuando nos llamaban y nos decían:" van a salir a tal parte" entonces nosotros salíamos por el cerro y salíamos a los chingadazos, corríamos pa' donde se oyeran los tiros, por que cuando era de noche, hijos de la chingada,
no se sabia pa’ donde era la bronca ni tampoco se sabia nada de nadie entre los chingasos
y la balacera, a veces éramos como mil soldados juntos. Luego pa saber quien era quien se tocaba primero un cuerno, se oía el chirrido y así sabíamos que esos eran compañeros y no les tirabamos .pos pa' no matarlos y de los otros pos esos no tenían cuerno, así sabíamos que eran cristeros y de esos pos quien sabe cuantos habré matado todos tirábamos y allá
caiban o no sabia uno quien o como" Lo mas triste es que Don Luis jamás supo los
verdaderos motivos de la guerra, jamás se entero que los cristeros eran la respuesta de resistencia a las represiones y limitaciones del gobierno sobre la iglesia católica. Si Don Luis hubiera conocido ésta versión, seguramente hubiera peleado en el bando opuesto con el que peleo, pues según el defendía a la iglesia y, sin saber, luchaba contra ella: "pos nosotros perseguíamos a los cristeros, primero pos por que eran contrarios pues y luego, pos por que teníamos que defender al gobierno y a la iglesia, nosotros éramos católicos".
De manera orgullosa recorría su cuerpo con su mirada y recordaba que este nunca fue herido en ninguna pelea, pero reconocía que llego a sentir miedo: "pos aunque lo tuviera, yo ya estaba metido en las armas"
Como a sus 17 años Don Luis le arrebato la vida a otro hombre para vengarse de la muerte de su hermano: "...bueno una vez mate a uno, pero a ese me lo eché por que había matado a un hermano mío y dije pos aquí estamos hijo de la chingada y le caí a chingasos. Pero lo mate nomás pa vengarme de ese, Si pero esa fue creo que se llamaba Feliz y era de Michoacán. El había matado a mi hermano José, pos me lo encontré en un pueblo y le di mate a balazos. Yo ya tenía como unos diecisiete, por ahí. mas o menos fue en la época cuando me metieron a la cárcel".
Después de la Guerra.
Ya que la guerra había acabado Don Luis se convirtió en cabo y mas tarde dirigente de una escolta que, perseguía y destruía a los supuestos enemigos de la iglesia, quienes muchas veces eran absurdamente considerados como tal, tan solo por ser personas que no eran católicas, o que eran simpatizantes de otro partido que no fuera el oficial, o personas que se le antojaba asesinar así por que si. Don Luis se volvió un bárbaro, que cruel e injustamente utilizaba su poder y su fuerza para satisfacer las necesidades más bajas y mezquinas: robaba, asesinaba por placer y violaba mujeres impunemente.
Después de que la iglesia recupero todos sus derechos y gano algunos otros y después de Don Luis se acostumbro a matar despiadadamente, le fue muy útil a la iglesia católica, pues trabajaba en la escolta de esta, que cuidaba sus intereses, llevaba mensajes de uno a otro pueblo y escoltaba y protegía a sus dirigentes, convirtiéndose en un matón de la iglesia "estábamos a la orden del clero y ni modo lo que los curas ordenaran se hacia y ya, me acuerdo que una vez íbamos a llevar un baúl de un pueblo a otro y en el camino que nos salen pa' asaltarnos, y nomás les decía a mis compañeros, "no se dejen chingar, vamos a darles", pero los matamos a todos no nos pudieron quitar nada ". Los mayores enemigos de Don Luis fueron algunas personas de los Altos de Jalisco, con quienes tenían riña de muerte: "hey, esos cabrones de allá de los altos eran bravos, pero ni modo que dejarse, así que nosotros también le entrábamos y si nos mataban a uno de nosotros pos luego nos teníamos que emparejar y si los topábamos luego, pos les dábamos, pero no nomás nosotros sino todo el partido. Para ir a los Altos íbamos siempre a caballo, huy como extraño esos caballitos." La escolta era una especie de cuerpo policiaco, que le sirvió a la iglesia para deshacerse de sus enemigos y a Don Luis para hacer de las suyas y continuar una guerra con sus viejos adversarios de los Altos. Así unos 10 o 12 años mas pasaron y jamás fue castigado por ninguno de sus crímenes, ni tampoco llego a sentir remordimiento por nada.
La cárcel..
El joven Luis fue encarcelado durante un año. Esta condena parecía que seria un verdadero infierno para Luis, pues siempre se había caracterizado por vivir en completa libertad, pero mas que infierno, la cárcel parece que le sirvió como escuela para aprender de los que tenían mas experiencia. Fue otra etapa de su vida, en la que siempre estuvo presente la violencia, la crueldad, el abuso y la ley del más fuerte.
Las borracheras y las peleas, llevaron a Don Luis a la cárcel a la edad de 17 años
"fue por que esa vez yo tenia treinta y tantos hombres a mi mando y andábamos borrachos
y me enoje y que nos ponemos entre todos contra unos de una cantina, entonces me tomaron preso y como ya había balaceado a otros, pos me mandaron al tambo, era dura la cárcel, era fea, pero no hay cárcel bonita" durante su estancia en la cárcel de Arandas, hacia trenzas de lazo, que vender y así se ganaba unas monedas, para comprar cigarrillos:
"yo me fumaba como 3 cajetillas al día, pero de esos que no tienen boquilla". En la cárcel de Arandas los presos tenían la oportunidad de ser cajoneros y de recibir un pago por eso. los cajoneros eran las personas que llevaban por la fuerza de una celda a otra a los nuevos reclusos. Don Luis fue cajonero: "a mi me tocaba ser cajonero en domingo, el domingo era el día de los borrachos y siempre estaba todo lleno, pues si alguno no quería pasarse al otro cajón pa' adentro pos' entonces les llamaba a los demás y llegaba el borlote entre todos los pateábamos, les pegábamos y de todo, ya que veían que la cosa iba en serio ya no se ponían pesados y obedecían sin necesidad de golpearlos." Muy pronto los problemas de Don Luis acabaron, pues sus agallas y su decisión le hicieron ganar el aprecio de los demás reclusos:
"yo tenia muchos amigos, pero ahí la cosa es dura, así es y no hay de otra. Ahí el que manda manda y si se equivoca pos vuelve a mandar, a los que mandan se respetan y no hay
de otra por que todos lo respaldan y aquel solo pos no le entra. Finalmente después de un año de castigo, en el que el no dejo de pasársela bien, según dice, y además aprendió muchas cosas, regreso al ejército a reconocer su grado militar, pues no lo había perdido.
Las mujeres.
Para Don Luis las mujeres eran indispensables, se ha declarado como un gran admirador de las mujeres y como un gran amante, pero toda la violencia y la crueldad con
la que estaba acostumbrado a tratar a la gente, también estuvo presente en su trato con las
mujeres, pues según su familia. Don Luis violaba mujeres mientras fue de la escolta y las mataba, al igual que violaba y golpeaba a sus esposas, a quienes el decía amaba. Don Luis se sintió, desde muy temprana edad, cautivado por la belleza femenina y por esto sacrifico a lo que el llamo su vocación "yo quería ser sacerdote, pero los sacerdotes no pueden tener mujer y la mujer hace falta. No, de a jodazos y es que sin mujer no la hace
uno".
Don Luis asegura que hay un pueblo de Jalisco, donde viven las mujeres mas hermosas, debido al agua que beben del arroyo : "Pa' allá pa' los Altos de Jalisco, las muchachas son muy bonitas, las mas hermosas del mundo. La gente decía que toda su belleza se debía al agua que tomaban del arroyo, era agua azulita le decían agua zarquita y decían que por tomar esa agua de ese arroyo se ponían así de bonitas. Si, si eran muy bonitas, pero a nosotros no nos querían, por que éramos contrarios pues, peleábamos con los de ahí y esas muchachas no nos querían. Son una chulada las mujeres." El extraño concepto del amor, que tenía Don Luis, hacia parecer al amor como algo tan fácil de manejar, que solo era necesario querer para amar o dejar de amar a una persona. Cuando apenas tenia 16 años se enamoro de una de sus novias: "Si como no, la primera mujer de la que me enamore, se llamaba Josefina, estaba bien bonita, yo la quería y ella también a mi, pero su papa la preño, si, su propio padre y luego quería que yo me casara con ella y el cabrón ese me andaba buscando, cuando nos encontramos yo le metí unos balazos, pero no lo mate nomás lo herí. Pero pos a ella la deje de querer por que se acostó con su padre." Para Don Luis el hecho de que su novia fue violada, represento más bien una traición, pues el considera que ella quiso acostarse con su propio padre, por lo que decidió olvidarse de su
amor:
"No, ella quería, o aunque la halla forzado, ella quería, pues cuando una mujer no quiere
pos se forcejea y se mueve y nomás no" pero a pesar de que asegura que ya no la quería, parecía ser rencoroso o al menos mal perdedor: "Después me agarraron preso y estuve un año en la cárcel y cuando salí la vi casada con otro allá en un pueblo. Luego yo fui a almorzar a un mercado y pregunte que había y me dijeron que carne , frijoles y chile, yo le pedí que me sirviera de eso y luego llego el que se había casado con ella. Pregunto que que había pa' comer, le contestaron que carne, frijoles y chile y dijo el "no, ni que estuviera yo viudo" le dije de todos modos eres cabrón, de todos modos eres, si quieres aviéntate, pero no quiso entrarle y luego un amigo mío también le dijo "que traes, lo que quieras con el, conmigo" pero no se aventó.".
Don Luis tubo varias esposas, a quienes decía amar: "pos tenia que amarlas, ya eran mis esposas ya de a huevo y luego con hijos, pos si las tenia que querer." A todas sus esposas les fue infiel, decía que a el le gustaban las mujeres y ni modo: "Yo tenia otras. Si, muchas pero que no supiera la mera buena por que si no entonces se le avienta a uno y pa' que quieres " don Luis aseguraba amarlas mucho, pero siempre les dio un mal trato, las golpeaba, las violaba y las humillaba, cosas que aun niega rotundamente, al igual que niega haber violado a cualquier otra mujer: "No, eso no es cierto ¿quien te dijo eso? son mentiras yo nunca hice eso, no nos dejaban y no lo hubiera hecho y si yo hubiera visto que alguien quisiera violar a una pos' yo la hubiera defendido y la hubiera ayudado."
Ya en Baja California.
Finalmente Don Luis llego a Baja California, esto ya hace mas de 40 años, aquí vio crecer a sus hijos y perdió a su ultima esposa El asegura que ella murió hace 30 años, pero algunos familiares dicen que los abandono y que murió este mismo año. A pesar de el recio y agresivo estilo de vida que llevo Don Luis, encontró en Tecate una vida pacifica y solitaria, donde poco a poco vio como perdía todo lo que un día tuvo y quiso.
Cuando Don Luis llego a Baja California, empezó a cuidar un rancho, que se llama rancho viejo, era el encargado pero ayudaba a trabajar la tierra y a la realización de todas las demás actividades. Venia de Jalisco, con su ultima esposa, se llamaba Eva, quien mas tarde lo abandono, pero que el creyó muerta. Ella acaba de morir hace 6 meses, pero el piensa que ella murió hace 30 años: "se llamaba Eva, yo la quería, pero luego se murió y me quede solo con mis hijos".
En su desesperación, de estar solo, Don Luis busca la manera de distraerse: " yo iba al club de la alegría, solo que ahora ya no voy por que me queda muy lejos y no puedo ir por que me pierdo, ya no se llegar pa' allá ni tampoco de regreso pa' acá a mi casa. Antes desfilaba vestido de revolucionario con el club y jugaba domino, ahora aquí me la paso todo el día solo, hasta que llega mi hijo, Iván, pero el se queda ahí en su casa, y si me aburro, pos ni modo. Lo malo es que ya no puedo ni ir a misa, mas que muy a veces que mi hija me lleva".
Creo que es importante mencionar que cuando ya me despedía, habiendo ya guardado mi lápiz y mi papel, así como mi grabadora también. Don Luis me pregunto insistente algo que ya había mencionado durante la entrevista, pero que yo no había atendido por que no entendía y creía irrelevante, me dijo:
-Oiga, antes de que se vaya, dígame a quien están velando aquí en la sala. Yo atento le pregunte que donde, el insistía que en el primer cuarto de su casa velaban a un muerto. Yo volteaba y no había nada. Cuando me iba lo escuchaba rezar, una oración que he escuchado en los velorios. Tal vez era una alucinación, o talvez el presagio de su muerte, de igual manera parece muy tétrico. Y poco a poco me volví a alejar, dejándolo en ese mismo lugar donde lo vi al llegar, en esa misma silla, al lado de esos mismos árboles, que ahora parecían rasgar el viento oscuro, con sus ramas, ahí mismo donde vio por ultima vez y perdió a su ultima esposa. Y ahí mismo donde se quedo en soledad, desde hace ya mucho tiempo, con sus recuerdos, sus lagrimas y ahora esos ataques de demencia senil, que poco a poco lo confunden mas y mas, amenazando con muy pronto destruir todo rastro de memoria verosímil y de forzarlo a vivir sin miedo, pero con una total incertidumbre al igual que un fantasma que vuela perdido a través de su oscura y triste existencia.

Por: miguel angel vazquez ramos | LA ENTREVISTA | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

Que bizarro es ver tu nombre hacer cosas tan locas ke solo en mis sueños mas fumados lo imagine, pero es divertido
gracias por hacer realidad algunos de mis sueños


atte
Luis Olmos Tijuana BC

Luis Olmos | 20-04-2006 23:15:18

Que raro... será que ese espíritu se vino a Buenos Aires
GRacias por la historia

Luis Olmos-Argentina

Luis Olmos | 28-05-2006 02:36:37

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