Jueves, 29 de diciembre de 2005
José Roberto Vázquez
Las enormes contradicciones del gobierno de George Bush respecto a penalizar a los migrantes que ingresan de manera ilegal a los Estados Unidos, muestran que el fundamento esencial de esta política es: Desviar la atención sobre su segundo mandato, que no ha podido atraer el apoyo de las mayorías, para afianzarlo con una campaña que atrae discusión por la diversidad de opiniones al respecto. Esta es una aseveración que debe ser difundida y expresada abiertamente. Por otra parte, es también una actitud que refleja un profundo menosprecio al esfuerzo del trabajo migrante, que día con día apoya a la economía del citado país. En esta categoría de migrantes ilegales caben todas las comunidades con permanencia no legalizada, sin importar a cuál país, raza o etnia pertenezcan. Por lo que el fin de la propuesta de ley es, golpear y recuperar los espacios perdidos por su incapacidad en la conducción y búsqueda de soluciones, a los grandes problemas que le aquejan.
Primeramente, enfrenta el creciente descontento de los ciudadanos cansados de que la cifra de jóvenes muertos en combate crezca. Con la experiencia que se tiene de los caídos en acción durante todas guerras anteriores, se sabe que existe un límite no definido, que los ciudadanos de USA están dispuestos a tolerar. Esta cantidad es aquella que al ir creciendo, acrecienta las posibilidades de que los hijos de los anglosajones en la guerra, incrementen los riesgos de morir bajo las balas enemigas. Por supuesto, si los caídos cada vez son más, aumentan las posibilidades y pone nerviosos a los padres apoyando la guerra. A esta singular actitud de valoración del impacto de la guerra, se le debe agregar que los fundamentos en los cuales se basó para iniciarla, siguen siendo falsos y demuestra que el enemigo real, Osama Bin Laden, no está siendo atacado directamente.
Segundo, las bases informativas que le suministraron los cuerpos de inteligencia como la CIA y otras, sobre las armas de destrucción masiva en poder de Saddam Hussein en Iraq, que serían encontradas y destruías, fueron negadas por personalidades importantes y honestas, desde el primer momento. No obstante, Bush en su aparición ante la prensa mundial, continuó expresando su seguridad de que un día las encontrarán. Lo que el resto del mundo creemos, es que ha cometido perjurio y debería se investigado para deslindar responsabilidades. El hecho de que no se encontraran los armamentos destructivos es un condicionante suficiente como para que la guerra fuera terminada en la mesa de negociaciones, pero ahora, enfrente de ellos, los guerreros, está el fantasma de la no rendición y la actitud de no aceptar culpas. Por consiguiente, la salida de las tropas enfrenta ahora el argumento de que Iraq no tiene ni la capacidad para gobernarse sólo, ni la fuerza organizada de un ejército que combata al enemigo. Luego entonces, el hoyo se sigue haciendo más hondo, dificultando una salida rápida y honrosa, indicándonos que el fantasma de Viet Nam, ronda al capitolio y a sus máximos líderes.
En este clima de incertidumbre surge la propuesta de extender el muro del oprobio y penalizar a quienes cruzan subrepticiamente la línea divisoria, buscando mejorar sus condiciones de vida y las de su familia. En este clima es que la extrema derecha tiene las posibilidades que ha venido buscando establecer, desde hace mucho tiempo, pero de manera infructuosa. En este clima es en el que ahora, los que tendrán que responder ante la justicia serán los migrantes trabajadores, que han venido haciendo fuerte la economía de los Estados Unidos con su trabajo, con el pago de sus impuestos y con la activación del mercado de bienes de consumo que en el que participan activa y constantemente.
Por fortuna hay un grupo de políticos con los pies en el suelo, que han iniciado la batalla por derribar esta injusta e inhumana. Infortunadamente, nunca se gana todo pero tampoco se pierde todo. De allí que es muy probable que el muro se construya en aquellos espacios en los cuales se ha incrementado el flujo de cruces, enviando nuevamente a las áreas todavía más peligrosas a los migrantes, pero difícilmente penalizaran a quienes los apoyan para vivir allá. Pero si aprueban esta parte de la ley, mucho me gustaría saber cómo y dónde van a poner a tantos infractores. Desgraciadamente, tendremos más muertes que lamentar y éstas no moverán ni un ápice la conciencia despiadada de los impulsores del endurecimiento de la migración, aunque ellos mismos sean descendientes de migrantes.
Algo más
¿Cuántos niños más morirán cruzando la línea?
Ultimo
¿Cuántos muertos serán muchos que definirán se termine este martirio ancestral?
vazquezjr@yahoo.com
Lic. en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.
Por: José Roberto Vázquez | José Roberto Vázquez | Comentarios (0) | Referencias (0)
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