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Miércoles, 18 de enero de 2006

INDIGNACIÓN

EDUCACÍON

José Roberto Vázquez
Escribo el presente artículo a manera de protesta por la serie de ejecuciones, en las cuales con más frecuencia, son ciudadanos honestos, trabajadores y tranquilos las víctimas. Va mi enérgica condena contra los gobiernos federal, estatal y municipal por: Su incapacidad manifiesta al no poder contener el crecimiento de la violencia en nuestras ciudades; por la falta de respeto al juramento que hicieron cuando tomaron los poderes obligándose a proporcionarnos seguridad y respeto a nuestros bienes; y, por haber acrecentado el clima de ingobernabilidad en Baja California, al permitir y de hecho promover, que sean los delincuentes quienes nos estén marcando el paso.
En estos últimos días dos hechos nos han conmocionado y se agregan al clima de violencia que tenemos desde hace varios años: Las ejecuciones de Alfredo Cuentas Ochoa y las heridas recibidas por su hijo Alfredo Cuentas Leyva, de 17 años, en una calle de la ciudad de Tijuana; y, por el artero, cobarde y alevoso asesinato del C. Jorge Rodríguez Arredondo, quién fue ejecutado en su propio negocio, a una cuadra de distancia de la Presidencia Municipal de Tecate, el día miércoles 11 de enero del presente año.
No tuve la suerte de conocer a las personas de la ciudad de Tijuana, pero al C. Jorge Rodríguez Arredondo lo conozco de toda la vida y sé que fue un ciudadano que se distinguió por su conducta honorable, su honesta manera de vivir, su trato amable y su larga y fructífera actividad dentro del ramo del estudio fotográfico. Es por eso que siendo de los ciudadanos más antiguos en nuestra ciudad, su vil asesinato me llena de consternación y me motiva para exigirle al Presidente de la República, Lic. Vicente Fox Quezada, al Gobernado del Estado, Lic. Eugenio Elouduy Walter y al Presidente Municipal C. P. Joaquín Sandoval Millán, el total y absoluto esclarecimiento de este cobarde asesinato y el enjuiciamiento y posterior encarcelamiento de los autores del atentado. Estoy convencido, además, de que este sentimiento e indignación es compartido por muchos tecatenses.
Reconozco que los crímenes con premeditación, alevosía y ventaja no se pueden evitar, pero también estoy convencido de que es el indudable clima de impunidad, que deja sin resolver más del 95% de los delitos en nuestro país, el que cobija y da protección a los delincuentes. Como ciudadanos preocupados por la preservación de la relativa tranquilidad de nuestra ciudad, debemos hacer un llamado a los habitantes de Tecate, del Estado y del país, a manifestar su inconformidad de manera permanente, y por cualesquier medio, ante las autoridades de los tres niveles de gobierno. A protestar por el creciente clima de inseguridad y violencia que nos aqueja. De la misma manera, que exijamos a los funcionarios encargados de la prevención, investigación y procuración de la justicia, que cumplan con las tareas a que están obligados.
Desafortunadamente, sé que recuperar la tranquilidad y la paz social es un Sueño Guajiro y lo comprueba la historia siguiente. Hace tres semanas le robó un sujeto su celular a mi hijo de 15 años. Una señora vio el suceso y dijo que era el Choco. Después investigué que se llama Raúl Sánchez Díaz y supe dónde vivía. Lo denuncié ante la Policía Municipal y en la Agencia del Ministerio Público le asignaron el Expediente 2175/05/208/AC, con la Orden de Investigación 4849/05/208 y dos agentes ministeriales para el caso. A los días el Choco es aprehendido por la Policía Municipal con más de sesenta dosis de cristal, un carro del que no pudo comprobar su pertenencia y una navaja de varias pulgadas de largo. Lo transfieren a la Agencia del Ministerio Público Federal y allí lo interroga el agente de la Policía Ministerial. El Choco le contesta a la pregunta que le hace: ¡Como cree Usted que voy a pedirle prestado un celular y robármelo después! Con todos los delitos cometidos a las horas sale libre.
Aquí inicia la desconfianza de los ciudadanos responsables. Primero hacen campañas para que denunciemos los delitos. Nosotros nos armamos de valor y acudimos a las instancias gubernamentales. Damos datos, auxiliamos en la investigación, exponemos nuestra seguridad y la de nuestra familia y ¿Qué pasa? No pasa nada. Los delincuentes salen ganando. El sistema judicial no nos sirve. El dicho del delincuente tiene más valor que el del ciudadano. Por consiguiente: Se propicia la INGOBERNABILIDAD. Por eso están sucediendo tantos delitos y las ejecuciones se presentan de manera tan franca.
Algo más
Sigue ganando la delincuencia.
Último
Por cierto ¿Las corporaciones policíacas de qué lado están?
vazquezjr@yahoo.com
Lic. en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

Por: miguel angel vazquez ramos | José Roberto Vázquez | Comentarios (0) | Referencias (0)

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