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Jueves, 21 de septiembre de 2006

OIDOR DE POESIA

Miguelobo

“Solo es bueno aquel artista
Que procura elevar a gran altura
El gusto de sus conciudadanos”.
Anatoly Lunacharsky.


Don Benigno Chávez, originario de Nayarit, emigrado, pasó toda su vida trabajando en los campos agrícolas en el otro lado, el hambre y el negro futuro lo expulsaron de su pueblo, que sigue ahí tendido a la orilla del mar, se fue para hacer una feria y regresar a seguir pescando, se lo trago el sueño americano, cuando por fin pudo arreglar papeles tras veinte años, ya no tenia interés en regresar al terruño.
Un día apareció en Tecate, junto al grupo de jugadores mañaneros de dominó, a donde le cae con cierta regularidad el Roberto Heras, a don Beni ni le gusta, ni juega, pero es compa de todos, pensionado, sin más preocupación que irse a sentar al parque.
Al medio día de un jueves, sentado en el café de Aarón, conoció al poeta del pueblo, que contaba entre el inventario de sus muchos orgullos, el no haber ido a ninguna escuela, ni Kinder, ni primaria, entre conversación y platica, entre tragos de café y clandestinos buches de tequila Orendai, se fue armando la conversación, el poeta del pueblo se fue animando a leerle sus poemas, y fueron felices un tiempo, pero ocurrió que la producción de veinte años de pronto se acabo y al poeta del pueblo no le quedo de otra que invitar a otros poetas y versificadores a que le fueran a leer sus poemas a don Beni y de ahí pa’ delante el compa se declaro oidor de poesía.
Oía a todos, a niños, jóvenes, adultos, ancianos, mujeres, hombres, gay, lesbianas, discapacitados, buenos y malos, con faltas de ortografías y con pésima dicción, universitarios y sin educación formal. Se implemento un sistema de fichas para respetar el lugar y evitar la larga y tediosa fila que se convirtió en una molestia para los cafeinomanos y mirones del parque.
El siguiente y radical paso que dio don Beni fue convertirse en oidor profesional de poesía, un oidor de poesía solo oye, no comenta, no critica, no cuestiona, no responde preguntas, solo pone un rostro que refleja máxima concentración. Al terminar de leer sus poemas, el poeta solo da las gracias y se retira, no espera más.
Cuando se declaro oidor de poesía ya no tuvo tiempo para él, la demanda creció y se vio inmovilizado entre poetas y poemas, entre tragos de café y tequila, sus ahorros tronaron a los tres meses, después empezó a pedir cooperación para comer y al final se fijó una tarifa por hora o por poema lo que concluyera primero, tarifa que fue discutida y aceptada por el grupo de poetas,
Los poetas llegaron de todos lados, por todos lados y de todos tipos.
A Tecate arribaron del otro lado y de más allá, de Mexicali unos, de Ensenada otros, los más de Tijuana y San Diego. Corrió la voz y le cayeron los del D. F., Guadalajara, Monterrey y Chiapas, ya encarrerados, argentinos y Canadienses, de España llegó Fermincillo, natural de Barcelona, lo acompañaba un francés de larga y descuidada barba. Chinos, japoneses, coreanos y hasta un mongol hicieron su aparición.
Causo sensación al bella Arlen, taibolera de oficio, con el argumento que con su cuerpo construía poemas y así lo demostró dándole una exhibición, satisfacciones del oficio se dijo el oidor de poesía.
En el nutrido grupo que merodeaba por el parque en espera de su turno, se encontraban toda clase de poetas, de todo tipo y de todo el mundo, desde un neozelandés hasta un holandés, el esquimal y el hindú, sin faltar el italiano y el ruso.
Momento cumbre en la lectura de poesía en el parque del Tecate, fue la aparición del poeta-brujo de la tribu zera-zera de África, que causo gran revuelo. Trajeron a Doña Coty, poetiza memorable del pueblo, a Sergio Rommel Alonso, Reinaldo Vázquez y Flor Idalma. De de Monterrey llegó Villarreal, de Tijuana Roberto y de Rosarito Francisco Morales.
Surgieron otros oidores de poesía que fracasaron en su intento, ningún poeta se le acerco, hubo un intento golpista por desplazar a don Beni, por parte de un ex regidor perredista y boticario venido a menos, que tras convocar a una conferencia de prensa se declaro cabeza del grupo de oidores profesional de poesía “Tecachuma”, resulto un fiasco y la burla del pueblo, los poetas fueron mas respetuosos, solo crearon una que otra muletilla para recordar el suceso.

Por: miguel angel vazquez ramos | el mororjom de la cultura | Comentarios (0) | Referencias (0)

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