Sábado, 07 de octubre de 2006
José Roberto Vázquez
Para los médicos y enfermeras del Hospital El Mirador del ISSSTECALI.
Don Secundino, mi padre, después de 88 años de vivir sana y plenamente sólo sufriendo ocasionales resfriados, nos resultó con una enfermedad de verdad seria: Tiene un carcinoma neuroendócrino del sistema nervioso. Sin embargo, hay cuestiones tan sorprendentes en su organismo que nos dejan perplejos. Por ejemplo, todos sus órganos internos están en muy buena condición fisiológica, es decir, para la edad que tiene y las circunstancias en que uno usualmente encuentra a los ancianos, él se halla en una situación ventajosa. Estos datos por sí mismos no significan nada, pues, deben verse tomando en cuenta muchos factores, por ejemplo, cuál es el desarrollo lógico que tiene una enfermedad de ese tipo; la situación general de salud del enfermo; el consumo lógico de los nutrientes y de las reservas acumuladas que tiene su organismo para enfrentar los imprevistos, pero, sobre todo, la condición anímica del paciente. Afortunadamente, en este último aspecto su actitud es muy positiva.
Mi padre, desde que recuerdo ha sido y estado siempre activo. Trabajó toda su vida como albañil por lo que sus actividades físicas fue duras y de mucho ejercicio. Todavía hasta hace dos meses, en su casa que es nuestra casa, echó un piso de cemento batiendo la mezcla, acarreándola, nivelando, pasando la flota y la llana para que quedara presentable. Todavía podemos, imaginándonos, sentir el vibrar de su voz de barítono mientras mueve rítmicamente el brazo a todo lo largo del piso, acomodando la mezcla para que no quede mal el nivel obligado.
No obstante, como pago que le debemos a la vida, hace dos meses comenzó a sentir cambios bruscos en su cuerpo, que le obligaron a modificar su dinámica, reduciendo su actividad física y postrándolo en el sofá o en el sillón de la sala, frente al televisor. Don Secundino se fue disminuyendo físicamente poco a poco, pero se conservó moralmente intacto. Su cuerpo fuerte se redujo hasta casi la mitad y sus energías las comenzó a utilizar para trasladarse a los consultorios, comenzando la difícil tarea de ponerle atención a las instrucciones de los médicos y enfermeras, cuando él era siempre el que daba órdenes.
Mi padre es un pionero de Baja California. Llegó en 1948 a la ciudad de Tijuana, dejando al resto de nuestra familia en Nogales, Sonora, pero posteriormente, en 1950, fue por nosotros y nos trajo a vivir a la Ciudad de Tecate, de la cual no volvió a salir asentándose definitivamente aquí. Participó en la construcción de muchas viviendas y edificios públicos. Él junto con otros albañiles y ayudantes, construyeron el edificio de la Cruz Roja y con muchos de ellos fundó la Colonia Pro-Hogar. Fue regidor del II Ayuntamiento de Tecate como militante del PRI, siendo actualmente uno de los más antiguos afiliados a este partido en el Estado.
Siempre fue una persona dinámica y trabajadora, con una agudeza natural par los comentarios chuscos. Era el amo de la fiesta o de las reuniones con sus amigos. Por eso ahora que lo miro enfermo, siento cierta pesadumbre pero no me siento abatido, porque se que ha vivido al ritmo que le marcaba su buena salud y su proyecto de vida. Extraño, como también lo extrañan mis hermanos y mi hermana, su voz fuerte y melodiosa cantando: Mujer, mujer divina. Tienes el embrujo que fascina en tu mirar. Siento tristeza por que veo que mi madre de 90 años, sigue enamorada de él, de su voz y de sus canciones. Me siento afligido como todos nosotros, porque lo vemos batallando y con ganas de no dejarse. Me siento afligido porque desde que se enteró de que su enfermedad no es muy manejable, nos ha mostrado que nunca fue un sujeto dócil ni fácil de derrotar, no ha dado ningún síntoma de flaqueza. Se le mira fuerte y decidido a enfrentar lo que venga. Mi padre está llegando a esta etapa con tanta dignidad como le da su fuerza de voluntad. Sabe bien que pierde el que se abandona y que hay luchas que no podemos evadir aunque nos mostremos indiferentes. Sabe que puede ganar pero que tiene menos recursos para lograrlo. Por eso quiero decirle que no se aflija, que toda su familia lo queremos, lo extrañamos y lo apoyamos.
Algo más
Por cierto, compruebo la increíble calidad humana que tienen los médicos y enfermeras del ISSSTECALI.
Ultimo
Tratan a mi padre como si fuera parte de ellos, de sus familias.
vazquezjr@yahoo.com
Por: miguel angel vazquez ramos | José Roberto Vázquez | Comentarios (0) | Referencias (0)
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