Martes, 07 de noviembre de 2006
Dibujar, copiar, retratar, leer a esta comunidad, descifrar los códigos, interpretar los gestos, captar las miradas, explorar el pensamiento, inventariar la vestimenta, perseguir la huella, los pasos y el rastro, indagar por la cocina, los baños y las recamaras, descansar en el patio junto al perro y bajo los árboles, desde ahí oír el ritmo del trabajo domestico y las broncas familiares, los reproches, los pucheros, las bromas, la carrilla, la confidencia, el consejo, la especulación, el chisme, las risas, y el cuchicheo, caerle al desayuno, tomar café mientras mi madre prepara las papas con chorizo, frijoles y tortillas de harina que vuelan del comal a la mesa, acompañadas de las amorosas recriminaciones que terminan siendo un recuento de los rumores del vecindario y del pueblo, me trepo en la calle que conduce al centro de Tecate, calle que después un cabròn va a pavimentar como signo del progreso, camino saludando y hurgando en los rostros que no defino pero en los que me reconozco y soy reconocido, prima carnala que lleva al chamaco a la escuela, me dice, no insinúa, que soy un baquetón, mujer que marcó el primer amor de mi vida, a la que jure matrimonio, imposible dijeron todos, es tu prima cabròn, jovencitas recién bañadas, con el pelo mojado que el verano de mi pueblo seca a golpe de sol, sol que calienta y quema, que sacude conciencias, que mueve pasiones, la receta del pinché medico, escribir, escribir, escribir, leer, vivir, vivir sin miedo, sin angustia, escribir todos los días, en ayunas, antes de cada comida y después de ir al baño, solo la escritura te mantendrá vivo, perseguir el sueño del bato del pueblo, emigrado al atardecer nomás pa´ que se den cuenta de cuanta falta hace ahora que no está, nomás pa´ que se duelan por su ausencia, para regresar como triunfador, pa´ que les duela por la incomprensión, para que sepan que de dolor también se aprende, nomás pa´ que sepan que del romántico sueño de un pendejo, también sale dolor, y ahí esta la mujer que ame, la que no esperó mi regreso, la que no cumplió su promesa, la que olvido al segundo baile, la que me desplazó al rincón del olvido, por la que me batí en desventaja con la vida, por la que jure lealtad a los principios, la mujer de ojos dulces, de rostro de manzana, con labios de promesa no cumplida, de gesto belicoso y amar profundo, la que te hace una esquina en la bronca con la vida, la cómplice de tus mentiras, ahí esta con la camiseta de otro equipo, con los sueños de otro bato, bailando al ritmo de los sueños de otro cabròn, pinché historia de amor que no construimos, ahora soy espectador de la versión de su historia de amor, soy espectador, desnudo cronista, apuntador tal vez, mero lector, de lejos, desde la orilla, al filo de la banqueta, temor por cruzar la calle para ir al escenario donde representa el drama que fue escrito desde el principio para su debut en la vida, la mujer que amé, que fui amando cada día que la construía, el original siempre fue el mismo, mi modelo lo arme de acuerdo a mi requerimiento, fantasma al fin, solo es sueño que mantiene la vida de un peregrino, todos los caminos conducen al bar diana, refugio de mis penas, liberación del dolor, faro que emerge del centro del pueblo, oasis en la quejumbrosa cruda, refrescante atardecer de medias y clamatos, de tequilas y sangrita, mezcla bilingüe de entiéndete como puedas, gabachos que hablan español, mexicanos que responden en ingles, pantalones cortos y traje de etiqueta de gerente de banco, improvisada fiesta con mariachi, trío, norteños, el muñeco y su guitarra, Emeterio y la que salga, como salga, el pedo es hacer ruido, no dejar que suene la rocola, el fantasma del toño Alvidrez cargando su guitarra por lo que se ofrezca, miguel detrás de la barra mas manoseada, mueve el cuero para un par de jotos, a la vuelta de la barra hay lugar para tres, ya muy apretados y ya en la peda puede concentrarse una manifestación de políticos en punto de las once de la noche y tras una buena cantidad de medias, dos clamatos un tequila, una cajetillas de malboro blancos, tres discusiones sobre lo que caiga, solo hay que alegar, un carrillon sobre quien se pueda, presta el dólar para la música, sírvele una la licenciado, suministra el cuero para jugarnos la otra ronda, los de la mesa del domino ya abandonaron la posición y se siente su ausencia, parroquia al fin, donde oficia la libertad, la camarería, el negocio, el amarre político, la relación de todo tipo, hermandad que va mas a allá de la peda, ya es hora, el “maic” presiona desde la barra, apaga la luz, cambia las bebidas a vasos desechables, se para a un lado de la puerta, nos vamos, mañana será otro día, otra peda, otra historia con los mismos compas, contando los mismos anécdotas de hace veinte años, pero los tomas como si nunca los hubieras escuchado, te acuerdas de aquel compa, de los muertos, de los vivos, de los quebrados, de los exitosos, de los que se convirtieron en presidentes del pueblo y se ausentaron del bar, ponerse de acuerdo a la puerta del Diana, los tacos o la jarocha, el funcionario municipal y tropa que lo acompaña se van a la salida pa´ Ensenada, yo le caigo a los tacos, de adobada a seis pesos, carne asada, suadero y demás variedad a diez pesos, rellena la noche con los rábanos y los pepinos, dos coca colas de botella pa´ bajar la peda, solitario consumidor de tacos del antediluviano “Los Arcos”, taquero zombi, hijo de “franquestey”, lugar de mala muerte pero que existe a las tres de la madrugada, ahí te guacho, mañana hay que jalar.
Por: miguel angel vazquez ramos | el mororjom de la cultura | Comentarios (0) | Referencias (0)
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